Bienvenidos al Mundo post Covid

Bienvenidos al Mundo post Covid

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La pandemia cambió el mundo para siempre. A partir de ahora sabremos si la experiencia sirve para prepararnos para nuestros próximos desafíos como especie.

La pandemia dejó al desnudo varias cuestiones que sería importante analizar. Quedó de manifiesto la falta de conocimientos y exceso de burocracia de los funcionarios del estado y organismos internacionales en temas científicos que llevó a la toma de decisiones equivocadas. Asimismo, la paradójica relación entre la sociedad y la ciencia, a la cual se le piden soluciones cuando existe una crisis aunque no se le brindan recursos para prevenirla. Las vacunas genómicas que tanto éxito tuvieron en la pandemia son el resultado de 50 años de investigación y esfuerzo de científicos desconocidos, sorteando innumerables obstáculos. Milagrosamente estaban listas para la pandemia y su aplicación fue el mayor experimento clínico masivo de la historia. 

Mutaciones

 Frente a la repetida pregunta de cuándo terminará la pandemia, no podemos fijar una fecha, dado que es un proceso paulatino. El virus no nos va abandonar; irá mutando, generando cepas nuevas. Por la selección natural prevalecerán las más contagiosas pero no las más letales. Esto es lo que sucede con Ómicron, lo cual nos indica que estamos pasando de un virus pandémico a uno endémico. Para resultar más letal tendría que atacar los pulmones, lo que sería menos contagioso. Es mucho más fácil expulsar las partículas virales si se alojan en la garganta o nariz que no son órganos vitales. Por lo dicho, si surgiera por mutación una cepa más letal sería desplazada por las más contagiosas.

Como pasa después de una gran inundación, cuando el agua drena empezamos a ver todos los daños que produjo. Aún desapareciendo milagrosamente, el virus mostrará muchas cicatrices que tardarán en curar. Los enormes cambios que se producirán en la sociedad facultan a que llamemos a este nuevo escenario Mundo post Covid. 

Los grandes olvidados de esta pandemia han sido los que sufren o sufrieron Covid largo, un síndrome del que todavía no se conoce la causa ni hay tratamientos efectivos. Se da en pacientes jóvenes o de mediana edad cuyos síntomas persisten por meses o más de un año. 

Secuelas

La pandemia dejará muchos muertos, sin embargo en términos porcentuales el número estará muy por debajo del índice de cualquiera de las pandemias pasadas. El SIDA mató diez veces más y hasta el presente no tenemos una vacuna efectiva. El ébola tiene una mortalidad 200 veces mayor, la malaria mata más de 500.000 personas todos los años, principalmente a niños. Para estas dos últimas por fortuna disponemos de vacunas nuevas. 

El virus remitirá secuelas que deberán estudiarse por muchos años. El excesivo uso de productos antisépticos, especialmente en los niños, generan que nuestro sistema inmunológico no trabaje y no esté preparado para futuros desafíos. Ello producirá desequilibrios que originarán pluralidad de casos de alergias y enfermedades autoinmunes. 

Seguramente las muertes ocasionadas por los efectos colaterales de la pandemia superarán a las causadas por el mismo virus. Ya el primer año de pandemia denotó un aumento de muertes por otras enfermedades de al menos un 10% debido a falta de controles, saturación del sistema hospitalario, miedo a concurrir a los hospitales por el contagio, etc. Este efecto se seguirá notando por los próximos años; por ejemplo en el caso de cáncer se ha observado que los tumores detectados son mayores dado que se postergaron controles previos. 

Algo que hemos aprendido de esta pandemia es la enorme complejidad del sistema inmune —solo superada por el sistema nervioso—, que al tener menor contacto con gérmenes, probablemente sufrirá un impacto difícil de predecir. El sistema inmune está involucrado en la mayoría de las patologías y, cómo se interrelacionan con ellas, suele ser complejo y a veces poco intuitivo. Se ha observado que las personas con asma tienen menor probabilidad de sufrir uno de los tumores malignos con peor pronóstico, los glioblastomas. Recientemente se descubrió que esto se debe a que el asma activa en los pulmones linfocitos T, los que también pueden atacar a las células tumorales incipientes, evitando el desarrollo de la enfermedad. Por eso será trascendente analizar los datos que surjan de las modificaciones en la ocurrencia de distintas enfermedades y evaluar su conexión con la infección del Covid y con todas las medidas que se tomaron para combatirlo

Asesinos 

La gran asesina de esta pandemia, la inflamación, debería ser estudiada detenidamente. Este complejo proceso, que ostentaría múltiples nombres pues hay diferentes tipos de inflamación, de por sí denota lo poco que sabemos de él. Su estudio merece prioridad dado que es el principal causante del sufrimiento humano. Los antiinflamatorios actuales que utilizamos para mitigar el dolor no se pueden administrar en forma crónica porque provocan daños en diversos órganos. Esto ha generado la crisis de los opioides que, si bien son efectivos para tratar el dolor, son adictivos y las sobredosis son mortales. La búsqueda de alternativas como el cannabis y terapias variadas son la esperanza para muchos que sufren dolores crónicos.

Los procesos inflamatorios en el cerebro, que puede haber generado el Covid en forma directa a través del virus o indirectamente a partir de sustancias inmunomoduladores como las citoquinas, podrán producir una alta tasa de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o Parkinson. Dado que estas enfermedades son de lenta progresión, este efecto se empezará a notar en los próximos años. 

Otro asesino no menos importante es el estrés oxidativo. Este es el resultado de los radicales libres producidos como residuos de la oxidación de la glucosa que usamos para producir la energía vital para todos los procesos fisiológicos. En los pacientes con Covid se observa un aumento de los radicales libres y una disminución del glutatión, principal molécula que produce el cuerpo para contrarrestar el efecto de los radicales libres. Esto se conoce desde un principio de la pandemia por lo cual es importante suplementar a los pacientes con antioxidantes como la vitamina C, Melatonina, o GlyNac, un precursor del glutatión. Siguiendo con los asesinos no podemos dejar de nombrar a las bacterias resistentes a los antibióticos. El proceso de aumento de casos de bacterias resistentes se viene dando desde hace años a una tasa de un 2% o 3 % por año. En estos años de pandemia se aumentó significativamente el uso de antibióticos para prevenir infecciones bacterianas secundarias a la neumonía producidas por Covid. Es imprescindible la búsqueda de soluciones novedosas para esta pandemia que seguirá aumentando si no surgen nuevos fármacos o tratamientos, ocasionando más muertes que el Covid. 

Avances 

Una de las áreas donde se ha gastado más dinero en el mundo ha sido en los test de diagnósticos. La realización de cientos de miles de millones de testeos es algo que nunca había sucedido. El boom del mercado de los laboratorios y los insumos ha dejado cifras astronómicas a quienes los producen. Se crearon nuevos test más sensibles y rápidos. Recientemente en el MIT se desarrolló una plataforma de bioreconocimiento que utiliza nanotúbulos de carbón. El objetivo es lograr test económicos, confiables, fáciles de usar y expeditivos. Estamos cerca de lograrlo y quedarán disponibles para futuras enfermedades. 

Vacunas futuras 

Hubo grandes avances en el área de las vacunas, aunque la ciencia necesita tiempo y recursos. Las nombradas vacunas genómicas se podrán usar para muchas otras enfermedades infecciosas, para el cáncer y como vectores para terapia genética. 

La pandemia y los ingresos a los laboratorios por la venta de vacunas estimulan el desarrollo de vacunas de segunda generación. Vacunas que activan con mayor eficacia a los linfocitos T que son los que matan a las células infectadas. 

Hay que tener en cuenta que las vacunas no solo previenen las enfermedades virales sino otros patógenos, además de atacar y prevenir el cáncer. Estos nuevos medios de transporte de material genético originarían una revolución en la medicina, pues permiten incorporar en las células la información para que produzcan todo tipo de proteínas, por lo cual serían fundamentales en la inminente revolución de las terapias genéticas. 

Lección 

Probablemente en 2022 o 2023 sea conveniente vacunarse contra la gripe, ya que luego de dos años en el que virus de la gripe fue desplazado por el SarsCov-2 junto con el hecho de que todos los mecanismos usados para evitar la infección de Covid-19 también sirvieron para impedir el contacto con este virus, son circunstancias que podrían hacer que nos atacara con gran virulencia, incluyendo la posibilidad de desarrollar “fluorona” (coinfección de la gripe y Covid).

¿Será la pandemia el punto de inflexión entre el siglo de la física y el de la biología? La principal enseñanza que puede haber dejado la pandemia es la importancia de la investigación científica y la necesidad de aumentar los recursos para evitar mayores costos futuros. 

¿Habremos aprendido? 

© LA GACETA Daniel Pozzi – Doctor en Ciencias biológicas y Neuropsiquiatría. Autor de Humanidad 2.0. Recibió un premio Adepa 2021 a la cobertura de la pandemia por un artículo publicado en este suplemento.

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